by inUncategorized on14 febrero, 2017 1 Comment

Amó la maldición

Salmos 109  «Amó la maldición, y ésta le sobrevino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él» (Salmos 109:17).

En cierta manera este salmo es una descripción de lo que sucede en la vida de Ias personas amantes del pecado y la maldad, ajenas a Dios y su rectitud. Es posible que el salmista esté pensando en una persona adversa en especial, pero más que un deseo de que esto acontezca en la vida del malvado, lo que David está haciendo, es un retrato de lo que realmente acontece con los que unen su corazón a toda perversión, sin el menor respeto a Dios.

«Amó la maldición, y ésta le sobrevino«, señala el autor del salmo. La verdad es que no amamos la maldición de manera directa, salvo aquellos que no razonan bien. En general todos los seres humanos amamos las cosas buenas para nuestras vidas. Pero resulta que el que ama el pecado, ama también la maldición que trae consigo. El pecado y sus consecuencias son un todo, no se pueden separar. También es verdad que hay personas que cometen pecados sabiendo el mal que les traerá; en este caso, con mayor razón, pues hay una aceptación implícita de las malas consecuencias.

David insiste en su pensamiento, sólo que ahora lo dice de manera positiva: «No quiso la bendición, y ella se alejó de él». Quien ama el pecado, y por tanto la maldición que éste trae, también está rechazando la bendición como consecuencia de su elección. No se puede tomar caminos de pecado y esperar bendiciones en la vida. La bendición y Ia maldición tienen caminos separados porque tienen causales completamente diferentes.

El salmista dice que hay gente que ama la maldición y se cubre con ella como si fuera su vestimenta (v.18). Evidentemente se refiere a las personas que han cerrado sus corazones a lo recto, no solamente para sus vidas sino para los de su entorno. Es triste saber que quien ama la maldición también la traerá sobre sus cercanos.

PARA MEDITAR Y ORAR:

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